Comprueba un sitio web de venta de medicamentos

¿Puedes comprar en este sitio web?

Se encuentra usted aquí

Medicamentos falsificados producidos por los fabricantes: una posibilidad real

1. Falsificación: el marco general

El primer caso de un medicamento falsificado ocurrió en 1937, cuando una compañía farmacéutica americana, para incrementar su volumen de ventas, empleó dietilenglicol (un disolvente tóxico) para fabricar un jarabe de sulfanilamida, y murieron más de 100 personas, incluyendo muchos niños.

La Directiva 2011/62/UE introduce la definición de medicamento falsificado y subraya que el etiquetado incorrecto de un medicamento y sus características debe ser intencionado para que el medicamento se clasifique como falsificado; por el contrario, un etiquetado incorrecto, accidental, no intencionado, puede proceder de errores en el proceso de fabricación; por lo tanto, la falsificación es propiamente una actividad delictiva.

En general, la producción de un medicamento falsificado suele estar asociada con la idea de una producción en instalaciones no adecuadas, o que tiene lugar en fábricas ni autorizadas ni controladas por la autoridad competente. Por otro lado, las plantas de producción legalmente autorizadas están sometidas a revisiones periódicas por la autoridad competente, que a través de inspecciones documentales o in situ se asegura que la producción se lleva a cabo de conformidad con los estándares establecidos en las Normas de Correcta Fabricación (NCF): las NCF son los estándares de calidad establecidos y reconocidos a nivel internacional que deben cumplir todos los fabricantes.

Por desgracia, no siempre es así.

Pero, ¿Qué significa NCF?

2. Un análisis de un caso italiano

AIFA (Agenzia Italiana del Farmaco, la autoridad reguladora italiana) gestionó un caso reciente de falsificación, en cooperación con la policía italiana, Carabinieri NAS; este caso pone de relieve cómo las inspecciones in situ pueden ser un método efectivo para detectar deficiencias relacionadas con el no cumplimiento de las NCF.

En 2011, AIFA recibió una alerta relativa a una falsificación de un medicamento para adultos y niños; este medicamento se fabricaba y distribuía por una planta de fabricación en Italia.

En una fase preliminar, AIFA, en cooperación con Carabinieri NAS, y basándose en los datos del informe de alerta, muestreó algunos lotes comercializados en Italia; las muestras se remitieron al laboratorio oficial de control de medicamentos de Italia (OMCL, Istituto Superiore di Sanità), para llevar a cabo los análisis sobre su composición real y determinar si la alerta tenía fundamento.

El laboratorio encontró un verdadero caso de falsificación, por lo que AIFA y los Carabinieri NAS llevaron a cabo varias inspecciones entre junio 2012 y septiembre de 2013, con el objeto de verificar la gestión de materiales, las ordenes de producción, los registros de los análisis de laboratorio, los certificados de análisis y las liberaciones de lotes de aquellos que habían sido falsificados.

En junio de 2013, los resultados de las inspecciones después de dos visitas llevaron al arresto de tres directivos de la compañía, ya que se observó una falsificación evidente y la emisión de certificados de análisis falsos sobre la composición del producto; posteriormente, AIFA ha suspendido la autorización de fabricación de la planta donde se fabricó el medicamento falsificado.

Tras más investigaciones, también se encontraron incumplimientos graves de las NCF en otras zonas de fabricación. Se observó una ausencia de un sistema de garantía y de control de calidad (esta deficiencia se clasificó como crítica por el equipo inspector de acuerdo con la clasificación europea), además de muchas otras deficiencias relativas a documentación y registros. Por estos incumplimientos, AIFA emitió una suspensión de la autorización de fabricación y, al mismo tiempo, prohibió el uso de medicamentos presentes en el mercado; se requirió a NAS una muestra de todos los lotes fabricados en los últimos tres años con el fin de proteger la salud pública.

3. El papel del inspector NCF

Incluso aunque un único caso no sea exhaustivo y no se puedan considerar todas las posibles estrategias de control, este análisis de un caso es un buen ejemplo sobre cómo actuar cuando hay una sospecha de falsificación en una empresa farmacéutica.

Un inspector de NCF tiene que verificar la correcta implementación de los estándares NCF en una planta farmacéutica, y tiene acceso a datos y documentos que le pueden permitir, en algunos casos, valorar cualquier sospecha de falsificación; de aquí en adelante se darán algunos ejemplos de inspecciones basadas en documentos.

En caso de que se sospeche la ausencia de principio activo (API)/excipiente y/o su sustitución con otros ingredientes es necesario comparar las entregas y las cantidades de materiales de partida con las que figuran en las órdenes de producción, para verificar si las cantidades compradas son comparables con las cantidades requeridas para la producción de un lote.

También debe ser posible verificar la trazabilidad de los análisis realizados para aprobar los API/excipientes y verificar los datos originales y los cálculos.

Si los resultados analíticos parecen anómalos o los datos no cumplen las especificaciones (fuera de tendencias y fuera de especificaciones), es necesario verificar si se ha llevado a cabo una investigación interna y si las causas raíz se han identificado; podría ser necesario verificar si se han implementado algunas medidas correctivas y preventivas (CAPA) para subsanar los problemas.

En caso de que se sospeche una manipulación de las gráficas y/o de los datos de laboratorio es necesario verificar las responsabilidades compartidas con el laboratorio de control de calidad y el método de procesar los gráficos (manual o electrónico). En caso de que el laboratorio disponga de equipos informáticos, es necesario verificar que los ensayos de prueba se llevaron a cabo de manera adecuada y si los datos analíticos se muestran únicamente en modo lectura y no de escritura; además, todos los requisitos de validación de sistemas informáticos deben cumplir con las directrices de las NCF.

Este último tipo de falsificación está siendo cada vez más frecuente en plantas de fabricación indias, como ha destacado la FDA norteamericana. La agencia estadounidense instaló tres oficinas en India con el fin de inspeccionar a los fabricantes de API; se han emitido muchas cartas de advertencia (conocidas como “módulos 483” o módulos de no cumplimiento) tras inspecciones en India y en la mayoría de los casos, los módulos 483 se relacionaron con manipulación de datos.

En caso de que se sospeche que los medicamentos destinados a ser destruidos han sido reetiquetados para ser puestos en el mercado, es necesario comparar los turnos en el departamento de empaquetado, con los del departamento de producción y verificar las cantidades de los medicamentos fabricados con los que han sido envasados y almacenados.

4-. Conclusiones

Por supuesto, como se ha descrito anteriormente, es un punto de partida útil para las investigaciones y auditorías, incluso aunque no sea una lista exhaustiva que incluya todas las posibles estrategias de inspección.

Aunque cada estrategia tiene que estudiarse caso por caso para modificarla y mejorarla durante la inspección en función de los hallazgos, podemos argumentar “controlar lo que se hace respecto a lo que se debería hacer” y “todo lo que no se documenta se considera como no hecho”.

El caso más difícil de gestionar en inspección es, seguramente, la falsificación de informes.

Como ya se dijo en septiembre de 2012, durante la reunión del grupo de trabajo de inspectores de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), el término falsificación en el lenguaje NCF significa: … cualquier declaración o representación falsas, manipulación, adulteración, reescritura, ocultación o sustitución de documentos sobre la calidad, materiales, actividades o edificios con el objeto de dar una apariencia de cumplimiento de NCF cuando no es así, cuando estos no son hechos aislados y/o son conocidos, aprobados o apoyados por la dirección (p.e. datos analíticos falsos verificados y aprobados).

Por lo tanto, por un lado, las NCF requieren que todas las actividades se documenten y que, en algunos casos, sea posible detectar actividades ilegales a partir del análisis de la documentación, y por otro, cuando es la propia documentación la que se falsifica es difícil detectar posibles actividades ilegales.

Respecto a eso, el personal tiene que tener la formación técnica y ser consciente de su responsabilidad. Puede ser útil recordar lo que un inspector de la FDA dijo durante una inspección NCF dirigiéndose a los operarios de fabricación: “Recuerden que, en el futuro, ustedes o alguien de sus familias pueden necesitar lo que están fabricando ahora”.